Mi nombre es Iván (J. Bussió), granadino y bisnieto de comunistas que vivieron
la Guerra Civil. Soy estudiante de Óptica lo cual, junto a mi conciencia de clase, me ha
permitido acercarme a la fotografía social. Es por eso que ser becado en la VII Marcha
Integral “La Desbandá” ha sido una gran oportunidad para nutrirme de la memoria
histórica en Andalucía y aportar mi granito de arena a su difusión.
En el foto-libro que presento como memoria de las 10 jornadas completadas
quiero mostrar tanto el trabajo de los y las supervivientes como de todos y cada uno de
los marchantes que han participado en ella. Lo que se está haciendo por recuperar
nuestra memoria no tiene precio

Ser uno más entre tantos de los que decidimos movilizarnos por la recuperación de nuestra memoria ha sido, quizás, la mayor muestra de concienciación que he podido realizar.

En este foto-libro he creado una crónica con mi visión de lo que ha sido la VII Marcha Integral la Desbandá, celebrada del 2 al 11 de febrero de 2023.

Un humilde homenaje a las víctimas del golpe militar fascista y del franquismo.

Verdad, justicia y reparación.

J. Bussió
(Iván D.)

Fotografía por Víctor Mercury

Lo peor
son los amaneceres.

Matilde Landa

Dedicado
a quienes buscaron la libertad en la carretera
y no queda
quien recuerde su relato

                    ÍNDICE

◦ Memoria en el asfalto

El relato de los supervivientes a la Desbandá
y de las hijas del exilio.

◦ Caminar para recordar

La marcha y sus marchantes.

◦ Caminar para hacer recordar

El trabajo de concienciación a la población local
durante la marcha.

◦ Nombre de mujer

Dedicatoria al papel fundamental de toda mujer
consecuente en la carretera.

MEMORIA EN EL ASFALTO

Las agujas clavadas
al servicio de la resistencia.
Desde Almería el pulso
hasta Algeciras la barca,
se cansó el marinero
de ver la pesca
en Baleares y Canarias.
Los agentes trazan
la muerte de los cañonazos
y es el padre
quien leva anclas,
quien quiere navegar a otras costas
y sentir el sol arder por nuestra piel
un día más.
Papa, en la mar
no se distinguen lágrimas
y este frío del tiempo nos ahoga,
por eso déjame ser
la que ahora te arropa.
Solo dime,
dime de quién huiremos mañana.

Ana Pomares Ruiz
recorre la carretera a los 9 años.

No ha terminado el recreo,
ha terminado el día
y no podemos detenernos
a escuchar el silencio,
nos han dicho que es tiempo
de aves migratorias,
que su trinar no es nuestro.
Se cierra el cielo,
vuelve a abrirse el suelo.
Solo pienso
en llegar a tiempo.

Madre es quien carga con la vida
caminando con la muerte mano a mano.
Madre es quien amamanta miedo
y recibe esperanza a cambio.
Padre es quien protege
con sus propias manos, pico y pala.
Padre es quien recuerda
de dónde venimos, vaya a donde vaya.
Quisiera siempre regresar
a quienes fueran padres,
porque no hay mayor orgullo
que haber sido alguna vez
hijo.

Manuel Triano Simón
su madre lo lleva a cuestas con 6 meses
por la carretera de la muerte

¡Hambre!
¡Qué en Andalucía
se ha pasao hambre!
Que las algarrobas se comían del suelo
y el café se bebía de las zurrapas.

De naranjas era el día a día,
la leche siempre aguada
y el pan…
eso no era pan ni era nada.

Que nadie sabe cómo
los chiquillos salían adelante
con tanto miedo metío en el cuerpo,
con tanto silencio acallando su infancia.

¡Qué somos obreros!

Que suficiente nos robaron
como para permitirles
que sigan hablando,
como para permitirles
contar nuestra verdad
como si fuera suya.

¿Qué se siente al regresar a tu casa?
¿A qué huelen los besos de una madre,
volver a ver la sonrisa de un padre
o calentarse de nuevo con brasas?

Ahora que ya nadie nos arrasa
entre las cañas, cañón que taladre
las montañas ni ese feroz desmadre
para no ser uno más que fracasa.

Mama, ya te tengo al fin a mi lado.
Quiero contarte cómo andan los titos
y lo mucho que papa te ha llorado.

Que a pesar de lo que haya en los escritos
o de que estudiar no me hayan dejado
ya no hay cadenas que amarren mis gritos.

María Hidalgo Guerrero
recorre la carretera a los 5 años

Esta plaza no es la de Málaga.
Estas barcas no son sardineros.
Esto no es Salobreña
ni nadie aquí presente
ha visto su río gritar.

Aquí no hay castillos,
aquí no hay cuevas,
aquí una multitud me acompaña
y me abandona,
igual que en mi memoria.

Es la misma bandera
pero no ondea,
es la misma canción
pero no se canta.
Soy el mismo
pero no soy yo.

Todos se van
y yo regreso a la playa a escuchar
lo que siempre ha dicho el mar.

Salvador Mesa López
recorre la carretera con 8 años

Llueve un recuerdo en la playa
a lomos de un borriquillo de El Saucejo.
Llueve un recuerdo en las arrugas
de una memoria inacabada.

Arar su tierra, limpiar su ropa…
habiendo huido con cinco criaturas
desde Málaga.

Si yo te contara…
Si yo te contara lo que se hizo
por un saco de naranjas,
por escuchar cinco minutos la Pirenaica…
por hablar, simplemente hablar.

Perdonad si me emociono
y no encuentro las palabras,
pero cómo puede haber siquiera
para lo que vivieron…
Palabras.

Fernando Cuevas, hijo
de Francisco Cuevas González y Concepción R. Molina,
quienes recorrieron la carretera junto a sus hermanos

Carmen Negrín Fetter (1947)
hija del exilio, nieta de Juan Negrín López

Yo he visto la humillación
de quien humilla,
yo he escuchado otra lengua
olvidando la mía.

Las palabras recién nacidas
se entremezclaron con el abandono
y rocié mis primeras súplicas
junto a los combatientes internacionales.

Cumplí condena
siendo mi único crimen
el sueño de un apátrida amor.

Tan lejos quedaba
la playa bajo los adoquines…
tan lejos que solo había alambrada
frente al mar.

María Amparo Sánchez-Monroy (1938)
hija del exilio, con 1 año
en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer

La transmisión oral es el lazo que une a las generaciones,
aquel que teje la historia de los pueblos

Mª Amparo Sánchez-Monroy

CAMINAR PARA RECORDAR

Dos ramas verdes,
dobladas por la playa,
se tambalean huidizas
con la noche y su metralla asfaltada.

Ahora la luna no existe,
solo aparece de mañana.

Abrir los ojos cuánto cuesta
si los que duermen a tu lado
nunca despiertan.

 

A aquel niño que durmió entre muertos
y a todos los niños de la Desbandá

También crecen cimbalarias
y pescan las gaviotas
por donde pasó la muerte.

Existen amaneceres
y besos en las puestas
por donde no quedó vida.

Resisten las playas de invierno
y soles de poniente
por donde se quebró el cielo.

Aún quedan versos por recitar
y poesía por escribir
por donde no suspiraron los poetas.

En la memoria nadie muere
y nosotros no tenemos intención de morir
por donde otros muchos ya murieron.

Hemos dejado de currelar
para no ser arrestados.
Nos siguen nuestras familias
a pesar de no tener primos ni hermanos,
nos persiguen sus aliados
a pesar de no tener otros bandos.

Somos los mismos
por los que todo esto ha empezado,
con el único motivo
de explotar o liberarnos.

No iba a ser de otro modo
que volvamos a la tierra
aquellos que nunca llegamos,
los que no tenemos quien nos espere
al terminar el camino andado.

Huir a pie, paso a paso,
cargar con todo en mano,
mendigar cuando esto haya acabado.

No existe un destino
puesto que nunca hemos abandonado
el lugar del que venimos.

Rencor no hay, pero desde luego ni olvido ni perdono.
Lo que pasó fue la verdad.

Ana Pomares Ruiz

CAMINAR PARA HACER
RECORDAR

Vengo del asfalto y de la arena,
cargado de dolores y penas
que son como mías siendo ajenas.

Vengo con la tez del marinero,
con sal recubriendo mi sombrero,
del horizonte añil: prisionero.

Vengo con la suela y el corazón
desgastados. La verdad, razón
e incertidumbre a mi desazón.

Vengo a recitar viejas canciones
para que resuenen por rincones
que aún no reconocen emociones.

Vengo de luchar y voy a luchar
mientras quede quien quiera borrar
nuestra sonrisa y el querer soñar.

Vengo… con tantas ganas de amar
que se me queda chica la mar
si yo te pienso en mi caminar.

Educación, educación y educación.

Manuel Triano Simón

 

NOMBRE DE MUJER

 

Desde Málaga viene una flor
que ahora guardo con las páginas,
que inmortalizo entre las palabras
por las que creció.

La carretera se muere.
Por eso vivo a su vera
matando al horizonte.
Las balas no existen,
pero como si las tuviéramos alrededor.

Es ella quien las recibe,
yo procuro que no.

Los gitanos la despiden
secando los pétalos
que no cayeron en el camino,
los payos siguen huyendo
trastabillados con el olvido.

El silencio temblaba
frente al susurro de las olas
y las caras eran de miel,
oteando siniestras sombras
a cada paso.

Con el pelo de trigo
recogían los restos de las voces,
acompañadas por el caluroso cansancio
del asfalto ensordecedor.

He visto las manos quebrarse
por cargar con la sal
que a las playas les hemos robado,
y con las mismas bordar
su puño levantado.

No existe reloj capaz de medir
la belleza de su canto.
No hay tiempo que pueda encarcelar
la fuerza de una madre.

A toda mujer que en 1937
tuvo que recorrer la carretera de la muerte

La luz es roja
y solo te busca a ti.
No tengo certeza de si amanece,
solo recuerdo tu nombre
cruzando recuerdos por La Mamola.

No siempre reconforta
perder la noción ni el sentido del tiempo,
pero hoy es distinto.
He visto el mar arder junto a ti.

Las mujeres no teníamos derechos.
Ahora la juventud es libre, es futuro.

María Hidalgo Guerrero