Mi nombre es Víctor Alberto Martínez Osuna, aunque todo el mundo me conoce como ‘Mercury’. Soy de un pueblecito de Granada, que se llama Cenes de la Vega. Nací en 1993. Soy técnico en iluminación (fotógrafo) y oposito a celador del SAS.
A los 18 años tomé conciencia política. Desde entonces, he estado militando en los movimientos sociales y juveniles de Granada y de Andalucía, concretamente en organizaciones de corte andalucista como pudieran ser Jaleo!!!, el Sindicato Andaluz de Trabajadores/as, Defender Andalucía y, actualmente, en Adelante Andalucía.
Mi interés por la Memoria Histórica viene de lejos, incluso antes de tomar conciencia política y, es que la Historia Contemporánea siempre me ha pegado a la silla del aula. Hace unos años descubrí que uno de los tíos de mi abuela fue fusilado en las tapias del cementerio de Granada. Tan sólo tenía 14 años, aunque en los documentos aparece con 19 años. Hay una historia interesante ahí, aunque aún no he podido verificarla. Y es que a este niño lo asesinaron en represalia directa a su hermano mayor, que pudo huir antes de ser detenido. Tocaba la guitarra y era, según mi abuela, amigo de Federico García Lorca. El niño se llamaba Francisco Callejeras Redondo. El adulto que consiguió huir o esconderse, era Joaquín Callejas Redondo.
Sea como fuere, tanto si hubiese tenido víctimas familiares represaliadas por los fascistas como si no, mi interés por recuperar la memoria y hacer justicia hubiesen sido exactamente iguales. Es uno de los temas que más me apasionan por todo el legado que ello supone, por intentar redimir, en la medida de lo posible, a todas esas personas que sufrieron el terror del fascismo. Justicia del pasado para evitar que la historia se repita. Es por ello tan importante la movilización y la conciencia antifascista.
Accedí a esta beca a través de Rafael Morales, que me comentó la propuesta. Acepté sin dudarlo. Ha sido una experiencia maravillosa y, sobre todo, ha servido y servirá para impulsar el ánimo entre los jóvenes que seguirán por el camino de la verdad.
DESBANDÁ: EL CAMINO
HACIA LA VERDÁ
Víctor Alberto Martínez Osuna (Víctor Mercury)
La Desbandá es un término que ha venido para quedarse. Sustituye a la ‘carretera de la muerte’ o ‘huía’, que presentaban una connotación más amable para quienes huyeron y padecieron la cobardía del fascismo. Sabemos que evoca a animales que salen en estampida, a pájaros que alzan el vuelo en bandadas. En cierta forma, su origen era la de cosificar y convertir en bestias a quienes se echaron a caminar en aquella carretera.
Y aunque esto pueda traer muchas polémicas, lo que es cierto es que el término determina una realidad muy concreta: la realidad andaluza. No es ‘desbandada’, es ‘desbandá’. Y eso es positivo, en tanto reclamamos y exigimos un análisis propio y andaluz de lo que aquí padecimos. Un término que se mece entre nuestros labios, lengua y dientes, un sonido que es propio, que es andaluz.
Algo hemos conseguido: darle la vuelta al concepto y hacerlo propio, lleno de dignidad y conciencia antifascista. Las futuras generaciones seguirán hablando de Desbandá y, lo harán desde la Memoria. Porque el fascismo nos derrotó, pero no nos venció. Y con ello debemos seguir batallando.
Al hilo del término, me gustaría presentar mi memoria con otra contraposición que se presenta cuando hablamos de aquel fatídico evento. Y es el anonimato de todas aquellas personas. Un trabajo arduo, largo, tedioso y, que, en muchos casos, jamás podremos recuperar por el silencio, por el propio paso inexorable de la vida y la muerte.
Ese anonimato que nos hace imaginar sombras recorriendo la actual N340, con sufrimiento, con angustia, con incertidumbre, pero sin una definición de sus rostros, de sus manos, de sus cuerpos, de sus pies. Pensamos en ellos y ellas como seres abstractos llenos de dolor y miedo.
Por ello, el fotolibro que aquí presento es el recorrido de la Marcha 2023, sacando a la luz el rostro, los lugares y la dignidad a través de sus supervivientes, pero también de sus marchantes, que llevan consigo historias propias y legados llenos de honor y recuerdo por quienes ya no están, por quienes les hicieron no estar y por los que vendrán. Un homenaje a todos y todas ellas. Pero, sobre todo, a ellas, por su labor magnánima contra el fascismo. Los fusiles no pudieron salvar tantas vidas como la tenacidad de todas aquellas mujeres que siempre tuvieron claro que el último resquicio de nuestra humanidad pasaba por los cuidados, por la comunidad, por la lucha contra el devenir.
La utilización del blanco y negro por mi parte tiene una finalidad artística, personal y humana. El color nos permite dar contexto, tiempo, a la fotografía. Incluso, en este caso, ofrece una estética bella gracias a la bandera tricolor. Pero mi intención es centrarme en sus protagonistas. Por ello, las fotografías en color son una minoría y siempre primará la transmisión de valores y sentimientos que generan el borrado, a propósito, del ruido y lenguaje del color.
A todas las víctimas, honor y gloria.
“Las causas por las que luchamos son difíciles, pero son tan justas, que algún día las ganaremos” –
Diamantino García Acosta.
Dedicado a
María Hidalgo Guerrero
Salvador Mesa López
Carmen Negrín Fetter
Ana Pomares Ruíz
María Amparo Sánchez Monroy
Manuel Triano Simón
SUPERVIVIENTES DE LA DESBANDÁ
Y VÍCTIMAS DEL EXILIO
ANA POMARES RUÍZ, 1928.
MANUEL TRIANO SIMÓN, 1936.
MARÍA HILDAGO GUERRERO, 1931.
SALVADOR MESA LÓPEZ, 1928.
MARÍA AMPARO SÁNCHEZ MONROY, 1938.
CARMEN NEGRÍN FETTER, 1947.
LOS PAISAJES DE LA DESBANDÁ
MARCHANTES